El hermano de Manolito, Daniel, vino a visitarlo y Mamá Macdona está sirviendo el té (las tartas acaban de llegar a la mesa). ¿Y si Manolito llegara a ser igual de gordo que su hermano cuando sea adulto?
Bueno, así empieza la historia de Manolito macdon
“¡Tonel!”: ¡cuánto odia ese apodo! “¡Tonel, tonel de grasa, ven, atrápanos!” gritaban sus compañeros de clase. Jadeante, Manolito intentaba perseguir a uno de estos ratoncillos tan rápidos que se burlaban de él. ¡No tenía ninguna oportunidad!
Si uno de sus compañeros no se hubiese dejado coger voluntariamente, porque el juego se estaba volviendo pesado, nunca hubiera podido lograrlo. Simplemente, no podía correr tan rápido como los demás, ya que eran dos veces menos pesados que él.
Frustrado, se paró bruscamente y volvió de nuevo a donde estaba su mochila, se sentó en un banco y sacó su merienda.
Estaba furioso y masticaba ruidosamente su merienda con sus dientes delanteros y se limpiaba el sudor de la frente con la pata. Había perdido su hambre, pero no quería quedarse sin hacer nada.