Probablemente, ya ha habido conflictos en la familia a causa del exceso de peso de tu hijo. Intentamos aclarar los aspectos más importantes. En definitiva, debes estar consciente de que ninguna medida puede ser impuesta permanentemente. Ve a tu hijo como un compañero. Felicítalo con frecuencia. Enseña a tu hijo a defender sus convicciones, sus intereses y sus actividades. Limita las críticas a lo estrictamente necesario; incluso deben evitarse los comentarios a propósito del problema del exceso de peso. Trata de comprender la manera como tu hijo ha decidido resolver sus problemas durante todo el día. Pregúntale si quiere que tú notes si ha respetado las etapas. Dile que has visto que va por buen camino y que hace buenos esfuerzos. Explícale que cada día es un nuevo día. Ambos deben ver el futuro.
Crear una atmósfera agradable
Evita a toda costa los conflictos sobre las malas conductas o los extravíos. El sentimiento de confianza de tu hijo en sí mismo depende de la manera como tú lo apoyas. Un mejor sentimiento de confianza en sí mismo lo ayuda a ocuparse libremente de sus problemas. Dile que los demás niños tienen también problemas específicos. Si conoces un ejemplo concreto, intenta mostrarle a la vez cómo este niño hizo frente a sus problemas personales.
Hagas lo que hagas, tu hijo debe aprobarlo. De ninguna manera hay que forzar las cosas en contra de su voluntad. Una medida adaptada a un niño en particular puede resultar nada adecuada para otro. Si tu hijo ya es más grande, puede ser interesante asistirlo cada vez menos; aconséjalo solamente. Es principalmente válido si él o ella no quieren cambiar de posición. Por último, tu hijo debe aprender a responsabilizarse solo y por sí mismo.