En el caso de ciertos niños y jóvenes, existen factores específicos que pueden iniciar el hecho de comer demasiado. A manera de ejemplo, podemos citar la tristeza, el estrés, el temor, las exigencias muy fuertes del exterior, el poder ser rechazado, el aburrimiento, la frustración, etc. Trata de ver si hay tendencias específicas o estados de ánimo particulares que incitan a tu hijo a comer demasiado.
Si es el caso, intenta hablar con él. Puedes ayudar a tu hijo a reconocer estos comportamientos que preceden el consumo excesivo de alimentos. Es únicamente a través de esta visión de las cosas que aprenderá a cambiar estos hábitos. ¿Existe algo que puede remplazar el hecho de comer demasiado?
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