Numerosos niños y adolescentes piensan que jugar es difícil. Han olvidado totalmente la manera de llevar a cabo sus actividades lúdicas. Las causas son variables. Para algunos, se trata de la tele y el ordenador; para otros, es el trabajo de los padres o los acontecimientos importantes que llenan el horario. Estos niños tienen dificultades particulares si los dejamos solos. La mayoría del tiempo, su objetivo primordial es encender la tele.
Pregúntale a tu hijo si se aburre frecuentemente. Pregúntale en qué circunstancias se aburre más y con qué frecuencia.
¿Cuáles son sus motivaciones?
Intenta hablar con tu niño para saber cuáles son las actividades que prefiere hacer durante estos momentos de aburrimiento. Si él o ella no ayuda para nada en casa o solo un poquito, si le das algunas tareas, puede ser eficaz. Si está con frecuencia solo por las tardes, pregúntale si quiere participar en otras actividades como deportivas, o ir a un club u otra cosa. Si viven en una ciudad, podría, por ejemplo, ir también a la biblioteca municipal una vez por semana en la tarde para leer libros o revistas recientes. Anímalo a tener amigos. Permite que vengan a casa y déjalo que vaya a visitarlos. Tal vez, después de la escuela, puede ir directamente a su casa si viven lejos. En este caso, puede hacer sus tareas a finales de la tarde. A veces, la escuela organiza las actividades que pudieran interesarle a tu hijo durante una tarde entera. ¿Le gustaría aprender música? Busca lo que le interesa y piensa en las posibles actividades cercanas de tu casa.
Mientras que hay ciertos niños que reaccionan espontáneamente y con entusiasmo al apoyo de sus padres respecto de las actividades propuestas para su tiempo libre, otros tienen dificultades para hacer actividades. Pregúntale por qué duda tanto. ¿Le da miedo ver a otras personas? ¿Teme las burlas de los demás? ¿O no se interesa en nada de lo que le propones? ¿Cuáles son las actividades que tiene en mente? Incluso con los adolescentes, puede resultar útil establecer los primeros contactos con una pequeña presión. Comprenden, con frecuencia, que una asociación por la que no sentían afición al principio es interesante en definidas cuentas y está dispuesto a seguir sin que se le obligue.
Perro, gato o ratón
Comprar un animal de compañía puede ser útil para evitar el aburrimiento. Antes que todo, hay que hablar del tipo de animal más adaptado a la situación familiar. ¿Tu hijo está dispuesto a ser responsable y ocuparse del animal, por lo menos de una parte de las cosas esenciales? ¿Este pequeño animal le pertenecerá solamente a él o a ella?
Hay muchísimas actividades que un joven es capaz de hacer solo. Tu hijo puede, por ejemplo, ir a dar una vuelta en bicicleta, ir a nadar por las tardes. ¿Le gustaría tal vez entretenerse trabajando en el jardín y cuidar de las flores? ¿Algún miembro de la familia necesita ayuda? ¡Tu hijo podría darle una mano!
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