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| Comer sin arrepentimiento | | |
Pensamos muchas veces que los niños y los jóvenes obesos comen demasiado. Ellos mismos han escuchado esta afirmación seguramente. Sin embargo, hay ciertos niños obesos que no comen más de lo que come otro niño. En este caso, la utilización relativa de energía es menos importante que la de los demás niños. Significa que estos niños queman menos energía que otro para hacer las mismas actividades. También es posible que no hagan demasiado ejercicio. En un segundo tipo de obesidad, existe un aumento importante de las calorías ingeridas. El tercer grupo come demasiado y no hace bastante ejercicio.
Para cada uno de estos grupos, es evidente que es extremadamente difícil cambiar los hábitos alimentarios. Algunas personas prefieren más un tipo de alimento. Los obesos suelen preferir los productos ricos en grasas y en azúcar.
Estas preferencias son el resultado de malos hábitos durante varias decenas de años. Terminar con estas costumbres es muy difícil. Necesita constantemente una fuerza de voluntad muy grande para hacer todo el tiempo simples pequeños cambios en esos hábitos alimentarios.
Los puntos siguientes son muy importantes:- La familia entera debe reunirse, por lo menos, una vez al día para comer juntos. Vean todos qué comida es la más adecuada para lleva a cabo esta meta. De no poder almorzar o cenar juntos, el desayuno es una buena posibilidad. Observa de qué manera cada miembro de la familia come. Muchas veces, cada uno de ellos recalienta un plato precocinado en el microondas en función de su propia impresión de hambre y lo come solo. Los hábitos alimentarios incontrolados e irregulares aparecen de esta manera. Sus efectos sobre los niños y los jóvenes obesos son inmediatos.
- Al tomar las comidas en familia, tú mismo le estás dando una importancia central a la “alimentación” en tu propio hogar. El momento de la comida es, igualmente, un acontecimiento social durante el cual puedes hablar con otro miembro de la familia. Dale más importancia a la comida en la familia. Cada miembro debería servirse solo para determinar la cantidad que va a comer. Sólo con esta técnica, cada persona tomará en mano sus responsabilidades en lo que concierne los hábitos alimentarios.
- Controla que tu hijo coma regularmente sus tres comidas principales. El no desayunar provoca un hambre enorme a mediados de la mañana o de la tarde. Eso conlleva a consumir una mayor cantidad de alimentos posteriormente.
- Las meriendas pueden ser muy útiles para crear mejores hábitos alimentarios. Dale a tu hijo un bocadillo, un yogur, una manzana o algo similar para ir a la escuela. A principios de la tarde o posteriormente a media tarde, una merienda puede ayudarle a aguantar hasta la próxima comida. Normalmente, el consumo de tres comidas principales y de dos meriendas a horas determinadas es más indicado que devorar dos o tres comidas.
- Tú y tu hijo deben tener muy claro la función principal de la alimentación. Para algunos, rezar antes de la comida es útil. Una buena comida debe acompañarse siempre de una especie de ceremonial. Habla con tu hijo y explícale que comer lentamente produce placer: así podemos saborear lo que comemos. Hay que masticar correctamente. En lo que concierne el almuerzo, si empezamos bebiendo un vaso de agua, la sensación de hambre puede disminuir. Podemos también comer una ensalada que da el mismo resultado que el vaso de agua antes de comer el plato principal.
- Si deseas consejos para cambiar los hábitos alimentarios en tu familia, puedes contactar un dietista a través de tu médico. De la misma manera, puedes consultar tu asegurador o tu organismo de seguridad social. Algunas compañías de seguros ofrecen cursos de cocina o consejos útiles en nutrición. Un libro especializado que indica las calorías presentes en cada plato y la mejor manera de cocinar los alimentos pueden ser igualmente una buena ayuda.
- Observa las costumbres de tu hijo en lo que concierne las bebidas. Muchos niños y jóvenes consumen todo el día bebidas con mucho azúcar (como las gaseosas, etc.) que llevan a un aumento del número de calorías. Dentro de este tipo de bebidas, también podemos citar el chocolate. Puedes ayudar a tu hijo al no comprar este tipo de productos, dale la prioridad a las aguas minerales o a las bebidas sin azúcar.
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