La experiencia nos enseña que un extranjero puede tener más influencia sobre tu hijo que tú mismo.

En el caso de la obesidad, el médico o el pediatra puede ser este extranjero. Para que el problema de peso en la familia no se te escape de las manos, es interesante que tu hijo vaya a ver al médico o al pediatra entre dos y cuatro veces por semana. Cuando las visitas sean más espaciadas, vamos a medir también el tamaño. Si tu hijo logra mantener su peso durante un periodo de crecimiento, esto de por sí representa ya una gran etapa, es como si perdiera peso.
Los balances llevados a cabo por el médico o el pediatra tienen las ventajas siguientes:
- Ya no necesitas pensar en este problema. No debes intervenir si hay un aumento de peso.
- El niño controla su peso sin la presencia de sus padres. Tomando en cuenta las medidas tomadas en este periodo, puede realizar él solo los balances y la evolución de la curva de peso. Aprende a gestionar él solo la totalidad del problema.
Lo importante es que el médico o el pediatra tomen algunos minutos de su tiempo para hablar con el niño de lo ocurrido en las semanas pasadas. No se deben asociar los aumentos de peso con acusaciones. El médico debe saber que el tratamiento del exceso de peso es un problema a largo plazo durante la infancia y la adolescencia. Tiene que dar ánimo al niño para que continúe sus esfuerzos. Esta manera de actuar debería verse en tu hijo.