
Unos investigadores consideran que la falta de ejercicio físico puede ser la mayor razón de la multiplicación del número de niños obesos estos últimos años. Durante los recreos, los niños se entretienen con juegos electrónicos en vez de jugar al fútbol o de pelearse. Pasarse la tarde en casa jugando con la videoconsola o mirando la tele es mucho más popular que hacer deporte fuera. A los niños les gusta más conectarse a Internet que salir a pasear. El sobrepeso no es la única consecuencia negativa: los niños se vuelven cada día más torpes e inhábiles. Les cuesta saltar, trepar a los árboles, driblar con la pelota. Cada vez menos niños practican deportes, cada vez son más los que no hacen ningún ejercicio.
Seductores que engordan
Los niños alemanes crecen en una sociedad en la que los hábitos alimentarios han cambiado masivamente. La comida rápida y las cafeterías ofrecen patatas fritas que rebosan aceite y hamburguesas no menos grasientas en todas las esquinas a los niños y adolescentes que sienten la cosquilla del hambre. Los restaurantes de moda son los McDonalds o Burger King. En estos lugares, se dan cita al salir de clase, comen bocadillos con demasiadas calorías que representan las dos terceras partes de las necesidades nutricionales diarias de los niños. Y estas cadenas seducen aun a los más jóvenes ofreciéndoles cada vez un nuevo juguete: ¡es la hora del Happy Meal!
Las gasolineras en las calles ofrecen a cualquier hora del día o de la noche bocadillos y sandwiches salados o dulces para todos los gustos. Cada cual puede servirse bebidas refrescantes hipercalóricas tantas veces como quiera. ¡Y mire usted por dónde, las chocolatinas y demás golosinas siempre están al nivel de los ojos de los niños!
En numerosas escuelas, se ofrece una fantástica gama durante las pausas: cola, gaseosa, chocolatinas, salchichas, patatas fritas. ¡Hay que verlo! ¿Quién quisiera abandonar esto hoy día? Algunos hacen su agosto con esas pequeñas sumas invertidas día tras día por los niños.

En las familias, los hábitos alimenticios también han cambiado mucho. Los padres, que trabajan los dos con horarios variables, no pueden (o sólo en contadas ocasiones) quedarse a almorzar o cenar juntos con sus hijos. En lugar de comerse un tentempié durante la pausa de mediodía, el hijo recibe dinero, que luego gasta en bebidas con cola y dulces que despachan las tiendas o los expendedores automáticos. En vez de cocinar por sí mismos, cada vez más padres compran precocinados congelados como las pizzas o latas de conservas. Las mamás y los papás siguen siendo modelos para sus hijos. Les inculcan, por decirlo así, su manera de comer, de beber, sus hábitos deportivos, pero también sus actitudes en relación con su cuerpo.
El « asesino en serie » del ejercicio físico: la televisión
Hace tan sólo 20 años, no se podía ver la tele antes de las 4 de la tarde; para los niños y los jóvenes, el programa estaba determinado de antemano. ¡Cómo ha cambiado esto! Hoy día, las cadenas privadas compiten para atraer a los jóvenes porque constituyen un blanco privilegiado para los anunciantes, que pueden así ganar mucho dinero. En numerosos programas, la publicidad está adaptada especialmente a este segmento de consumidores. Las cadenas de televisión públicas han extendido sus programas al día entero. La introducción de cadenas exclusivamente diseñadas para los niños hace poco tiempo fue considerada como un adelanto. ¡Hacemos algo para los peques!
Al mismo tiempo, la televisión hace de canguro : en Alemania, series como « Teletubbies » o « Pokemon » copan el 50% del mercado destinado a los niños. Estos programas atraen incluso a niños de 3 años ante el televisor. Numerosos niños en Alemania poseen su propio televisor en su habitación.
Asimismo la tele condiciona la comunicación social en la familia. Es más cómodo, más excitante y provoca menos discusiones familiares pasarse la tarde viendo la tele con los hijos que practicar otra actividad juntos. ¿Cuántas veces han practicado ustedes otras actividades juntos con sus hijos?
Unos investigadores han demostrado que existe una relación entre el exceso de peso y el « consumo » de televisión. La tele significa total inmovilidad y tentación de “picar”. Si el niño tiene propensión a engordar, la tele puede ser un verdadero peligro. Las investigaciones sobre los hábitos de los niños frente a la tele en la Universidad de Friburgo han llevado a una conclusión inquietante : los enganchados a la tele no sólo hacen deporte con insuficiente frecuencia, sino que además tienen menos contactos con los amigos y son malos alumnos en la escuela, sobre todo en los idiomas materno y extranjeros.